Musicales y su origen
El
musical es un género teatral o cinematográfico, donde se combina
música, canción, diálogo y baile. Los templos más importantes del género
son los teatros de Brodway en Nueva York y los teatros del West End en
Londres, donde hay musicales que se representan ininterrumpidamente
desde hace años.
Este
género renació en la Europa del siglo XIX, como una variante de la
opereta, aunque en diferentes países ya existía teatro musical, como por
ejemplo la zarzuela de nuestro país, el Music Hall en Inglaterra o la
Operette en Francia. Ya mucho después, sobre la mitad del siglo XX, se
desarrolló más en los Estados Unidos, donde comenzó el musical tal y
como lo conocemos hoy.
El
musical se desarrolla como una forma de teatro dirigida al gran
público, siendo este muy diverso. Su estructura y su estilo hacen que el
espectador sea capaz de seguir el argumento como un vodevil,
entendiéndose de forma más sencilla que la prosa tradicional.
Desde
Broadway, la cultura del musical se iría extendiendo por el resto de
Estados Unidos.
Más
allá de los musicales que se estilaban en ese momento y para romper esa
línea, nació “Show Boat”, que se estrenó el 27 de diciembre de 1927, en
Nueva York, el cual supuso un punto de inflexión ya que integró
plenamente música y libreto, narrando la historia a través de las
canciones.
Ya
en los años 30 con la Gran Depresión, el público decayó notablemente y
con ellos los musicales, ya que había poco dinero para gastar en
entretenimiento, pocos espectáculos consiguieron permanecer en las
carteleras de Brodway y Londres.
El género tuvo su época
de oro y nacieron en los años 50 musicales como “Guys and Dolls” (1950)
de Frank Loesser y Abe Burrows, “West Side Story” (1957) de con música
de Leonard Bernstein y letra de Stephen Sondheim y como antes citábamos
en 1959 “The Sound Of Music”, 1.443 representaciones y premio Tony al
mejor musical. En España su versión cinematográfica arrasó y no hace
mucho pudimos volverlo a ver de gira por diferentes teatros y fue
espectacular.